CIEN: El reto para 2020 sigue siendo generar empleo

En 2019 se espera que el país experimente un crecimiento económico del 3.4%, a espera del dato final de recaudación tributaria y de la ejecución presupuestaria, se proyecta un déficit fiscal por debajo del 2.5% del PIB, según la presentación que hicieron los economistas del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), Hugo Maul y David Casasola.

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Finalmente, se proyecta que la inflación se ubique en 4%, justo el punto medio de los intervalos de confianza que ha establecido el Banco de Guatemala (Banguat) como objetivo en su política monetaria.

A nivel externo, la cercanía y el dinamismo de los Estados Unidos ha sido un aliciente del lado de las exportaciones (el 36% tienen como destino ese país) y del ingreso de remesas, para las cuales se proyecta un crecimiento interanual por arriba del 11% para 2019. Estas superan los 10 mil millones de dólares.

Por otro lado, el precio del petróleo se ha mantenido relativamente estable a precios promedio alrededor de los $56 por barril. En pocas palabras, el 2019 ha sido un año en donde el país ha gozado de estabilidad macroeconómica, dice David Casasola.

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Para el 2020 el Banguat proyecta un desempeño levemente superior al de 2019, considerando el punto medio del pronóstico establecido, la economía guatemalteca crecerá en 3.5%, diez puntos básicos por arriba de la proyección media de 2019.

Este desempeño se sustenta a partir del comportamiento esperado de las remesas, para las cuales se proyecta una tasa de crecimiento interanual de dos dígitos (10%). Asimismo, se espera que el crédito al sector privado crezca a tasas interanuales entre el 8% y el 11%.

Crecer por inercia no es suficiente

Al analizar el comportamiento histórico de las encuestas de empleo que levanta el Instituto Nacional de Estadística, se estima que cada año ingresan al mercado laboral alrededor de 200 mil personas a buscar oportunidades de trabajo, pero únicamente se generan 20 mil plazas de empleo formal. De tal cuenta, se estima que en 2018 en Guatemala existía una brecha de empleo formal de más de 3 millones de plazas, dice el CIEN.

Una brecha que en lugar de reducirse ha ido en aumento a lo largo del tiempo, ya que, aunque la economía ha crecido no lo ha hecho generando empleo en la misma intensidad. Este patrón de comportamiento resulta particularmente preocupante si se espera que el crecimiento económico, por sí solo, resuelva el problema de la poca capacidad de creación de empleo formal del país.

De mantenerse este comportamiento a futuro, aunque la economía creciera a tasas mayores no habría que esperar que el empleo responda de manera similar.

Históricamente, la relación entre crecimiento económico y crecimiento del empleo formal ha sido relativamente baja, un crecimiento de 1% en la tasa de crecimiento provoca que el empleo formal crezca a una tasa de 0.56%. La capacidad de respuesta varía a lo largo del tiempo y a través de los sectores económicos, observándose que, con el paso del tiempo, los sectores productivos cuya producción compite en los mercados internacionales (bienes transables) crecen utilizando cada vez menos empleo formal.

Los sectores cuya producción se orienta al mercado interno (bienes no transables) son los que muestran un poco más de potencial de generación de empleo.

Una ventana de oportunidad en el próximo gobierno

Afrontar con éxito el desafío de la generación masiva de empleo productivo, formal y mejor remunerado requiere de una transformación productiva. Que se oriente a promover actividades económicas intensivas en el uso de mano de obra; con capacidad de absorber grandes cantidades de trabajadores poco calificados; que permita una mejora continua de la productividad laboral; cuya producción se dirija a los mercados internacionales, y; se dediquen a la producción de bienes y servicios con creciente valor agregado.

Para ello, es importante que el próximo gobierno defina la generación de empleo como objetivo fundamental dentro de su plan de trabajo y a partir del mismo articule una política económica de manera coherente. En dónde la política laboral, comercial, fiscal, monetaria, el aprovisionamiento de infraestructura, los esfuerzos de atracción de inversión y las políticas de educación y capacitación se orienten entorno a la reducción de costos de operación de empresas con el potencial de generar grandes cantidades de empleo.

Para ello, será necesario alcanzar consensos y romper con la inercia que nos ha llevado a conformarnos con experimentar estabilidad económica año con año.

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