Cordillera de Fuego: El cine de Jayro Bustamante que sacude nuestro escepticismo local
Una mirada honesta al preestreno del nuevo filme del cineasta guatemalteco en Cinépolis Oakland Mall y por qué su estreno en el Teatro Nacional es una cita imperdible.
El rugido de una realidad latente…..
Debo comenzar esta columna con una confesión honesta: suelo mirar la producción cinematográfica local con bastante escepticismo. A menudo, el esfuerzo técnico de nuestro cine se queda corto frente a las narrativas que intenta abordar. Sin embargo, salir de la reciente presentación especial para medios de «Cordillera de Fuego» en las salas de Cinépolis Oakland Mall me obligó a deponer los prejuicios. La nueva propuesta de Jayro Bustamante no solo me sorprendió por su factura visual; me mantuvo completamente cautivo, con la mirada fija en la pantalla y el pulso acelerado.
La premisa de la película nos introduce a Paula —interpretada magistralmente por María Mercedes Coroy—, una vulcanóloga decidida a luchar contra la corrupción institucional y corporativa para salvar a las comunidades que habitan en las faldas de un nuevo volcán que empieza a emerger. Si bien el fenómeno geológico despierta la codicia y el apetito de «oportunidades de negocio» para unos pocos, para la población local representa una amenaza de muerte inminente.
Bustamante utiliza con maestría este desastre natural para orquestar una metáfora sobre una tragedia mucho más antigua, dolorosa y arraigada en el suelo guatemalteco: la vulnerabilidad institucional, la corrupción y el desplazamiento forzado de comunidades enteras ante la indiferencia del sistema.
La fuerza de la verdad en la pantalla
Lo verdaderamente asombroso de «Cordillera de Fuego» no reside en la espectacularidad de sus efectos visuales o en la tensión del peligro físico. Su mayor fortaleza habita en los rostros, en la dignidad y en el dolor de las comunidades indígenas que retrata. Durante la interacción con el elenco tras la proyección, se reveló un dato que dota a la obra de un valor casi documental: muchos de los extras y actores de reparto no están interpretando un sufrimiento ajeno o ensayado en un libreto; están llevando a la pantalla las secuelas de realidades que conocen de primera mano.
El largometraje cuenta con un elenco de lujo que consolida la madurez de la industria actoral en el país. Rostros emblemáticos del cine de Bustamante se unen a sólidas figuras de la escena nacional:
- María Mercedes Coroy (Paula)
- Tatiana Palomo (Ana)
- Juan Pablo Olyslager (Rodrigo)
- Enrique Salanic (Alex)
- María Telón (Eugenia)
- Noé Robles (Santiago)
- Glendy Rucal (Clarita)
- Luis Carlos Pineda (Salomón)
- Rogelio Toc (Evaristo)
- Guillermo Cuyún (Donaldo)
Esta producción nos recuerda que el cine en Guatemala puede ser comercialmente magnético sin perder su agudeza ni su sentido de denuncia. Es un espejo incómodo, pero hermosamente filmado.
La cinta tendrá su estreno oficial este próximo jueves 2 de julio en el Teatro al Aire Libre del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Es una oportunidad idónea para apoyar un proyecto que dignifica la cinematografía de la región y que, sin duda alguna, despertará intensos debates sobre el país que somos y el que dejamos en el olvido. Vayan a verla; le prometo que, incluso a los más escépticos, esta cordillera los dejará sin aliento.
